Abuztuaren8a_ekitaldiaIRUÑEA. Cientos de personas se han citado en Caballo Banco para recordar los hechos ocurridos el año 778. Han acudido a la cita que tenían con la historia, ya que en aquel año las tropas de Carlomagno destruyeron la ciudad de Pamplona, y después sucedió la batalla de Orreaga-Roncesvalles. En la cita de hoy se ha hecho una ofrenda floral por los caídos en aquellos hechos y en recuerdo de la destrucción de la ciudad, además de un aurresku.

El actos organizado por primera vez, por Orreaga Fundazioa, Etxabarrengoa Kultur Elkartea y Ibañeta 778, ha comenzado a las 13:00 horas en Caballo Blanco, donde han participado el grupo de dantzaris Duguna y el taller de canto Kapare. La cita a finalizado con un aperitivo y con cantos populares. Al acto a acudido también Joxe Abaurrea concejal-secretario de la Junta de Gobierno Local provisional del Ayuntamiento de Pamplona: “Cuando nos planteamos mirar al futuro, y construir un modelo de ciudad nuevo, tenemos que conocer también en profundidad cual ha sido nuestro pasado. Pero como ha habido una manipulación sistemática de la historia de la ciudad, nos ha impedido proyectarnos correctamente. Es uno de los trabajos importantes que tenemos que hacer”:

La escritora Arantzazu Amezaga también ha estado en el acto, recordando el incendio de Iruñea-Pamplona. “Carlos necesitaba advertir de su potencia y ferocidad para amilanar al contendiente oculto en las sombras, de quien no tiene más voz ni portavoz que sus irrintzis”, ha explicado. Carlomagno ordenó incendiar Iruñea: “Las llamas devoran las viejas y resecas piedras de las murallas romanas que aun la protegían, y con ese resplandor terrorífico a sus espaldas, dictamina el avance del ejército, desde la cuenca de Pamplona por el valle de Esteribar”. La batalla de Orreaga-Roncesvalles tuvo lugar cinco días después, el 15 de agosto. “La batalla que tendrá lugar en el desfiladero, cinco días después del incendio de la ciudad, nos expone una acción vengativa y eficaz”. Según Amezaga, la batalla supuso una rotunda afirmación de soberanía vascona sobre sus tierras: “Un rechazo al invasor utilizando, dada la inferioridad armamentística, la cobertura de su paisaje boscoso, y de los momentos renovadores que vivieron nuestros antepasados prestos a crear un reino, el de Pamplona, Navarra después”.

Conociendo nuestra historia.

La batalla de Roncesvalles se produjo en el 778. Carlomagno y sus soldados, que regresaban de Zaragoza, quemaron Pamplona, y cuando iban a atravesar los Pirineos, los/as vecinos/as de la zona atacaron la retaguardia del ejército más poderoso de Europa en aquella época. En los sucesos falleció Rolan, sobrino de Carlomagno. En el 812, el hijo de Carlomagno se encontraba en tierras vasconas, y cuando iba a atravesar Ibañeta rumbo a Francia, decidió secuestrar a las mujeres y niños/as de la zona para utilizarlos como escudo y evitar un ataque, tal y como le sucedió a su padre. En el 824, tras varios acontecimientos, proclamaron rey de los vascones a Iñigo Arista, que fundó el Reino de Pamplona, y luego pasó a ser el Estado de Navarra. Los tres hechos se recordaran el 15 de agosto en los actos que tendrán lugar en Orreaga-Roncesvalles e Ibañeta. Estos actos lo han organizado Orreaga Fundazioa y Etxabarrengoa Kultur elkartea, acompañados del grupo de trabajo Ibañeta 778 creado el año pasado.

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